BIENVENIDOS A LA PÁGINA DE LOS TECNÓLOGOS TRUJILLANOS DE VENEZUELA
. . . TU EMISORA"TECNOLOGOS TRUJILLO" . . .

El Simón Bolívar

El Primer Helicóptero Autóctono de Venezuela – El ‘Simón Bolívar’ de Vicente Zambrano

Entre 1940 y 1965, José Vicente Zambrano, un mecánico y tecnólogo popular autodidacta (sin estudios formales de mecánica o tecnología), campesino de la montaña de Boconó, Edo. Trujillo, Venezuela, construyó y realizó pruebas de un avión de su diseño y manufactura, el ‘Boconó I‘, el cual según el registro escrito por su compadre Emiro A. Cáceres el 8 de Diciciembre de 1965, voló exitosamente en 1965.  Satisfecho con haber logrado el sueño de su vida, que era “hacer una máquina que volara”, cambia de objetivo y decide fabricar otro tipo de aeronave, la cual Zambrano consideraba más segura: un helicóptero. Se mantuvo trabajando en este hasta mediados de la década de los 90’s sin alcanzar el éxito, momento para el cual ya se habían ensamblado pocos números de helicópteros en Venezuela, pero partiendo de kits comerciales de aviación experimental. Esto hace de la aeronave de ala rotativa de Zambrano, el ‘Simón Bolívar‘,  el 1er helicóptero autóctono de Venezuela.

Vicente Zambrano, al fondo en el rotor de cola, con estudiantes de la Universidad del Zulia, en Abril de 1994. Este proyecto, no se concluyó.

Don Vicente Zambrano era un tecnólogo nato. Para construir sus desarrollos utilizaba herramientas construidas por él mismo en su taller. Se decía que “lo que no hace Don Vicente no lo hace más nadie”. En la pared de entrada de su taller estaba pintado un aviso que decía “Aquí no se arreglan carros particulares”. Y cuando aceptaba hacer una reparación de algo, exigía al dueño que se quedase allí a observar y aprender, pues no le iba a explicar de nuevo como arreglarlo. Otra de sus frases era “No pregunte porque no hay respuesta”. Conocí sus logros hace 2 años gracias a unas pocos fotografías publicadas en un grupo de discusión sobre historia de la aviación venezolana, y mientras indagábamos más, surgió la información de un documental del año 2013 sobre sus desarrollos, de la serie “Independencia Tecnológica”, la cual permitió ampliar significativamente la información al respecto de ambos proyectos, en el caso del helicóptero gracias a los relatos del Físico Raúl Estévez, quien con frecuencia visitó el taller de Zambrano en los años 70s.

Letrero con la frase “No pregunte porque no hay respuesta”.



Raúl Estévez, Físico quien relato los hechos porque con frecuencia visitaba el taller

La motivación de Vicente Zambrano para detener el desarrollo de su avión ya probado, y decantarse por hacer un helicóptero surgió de su gusto por el llano, a donde quería ir a pescar, en una aeronave que consideraba más segura y probablemente más práctica. Su viuda, Doña Rosa Amparo Valladares relata de modo muy particular que en sueños, una persona cuyo nombre no recordaba en el momento, le indicaba a Don Vicente que paso siguiente dar en la fabricación del helicóptero

Para propulsar el helicóptero, usó un motor VW igual al usado en su avión ‘Boconó I‘. Cuando se le preguntaba a Vicente Zambrano si realmente iba a probar su helicóptero por sí mismo, contestaba “¡No me voy a atrever a manejarlo si yo lo hice!”. En los vuelos de prueba, que se hacían con el helicóptero esclavo a la tierra con unas cadenas, se levantaba el aparato hasta 3 metros sobre el piso, pero con marcados problemas de estabilidad.

Estructura original del helicóptero, con el motor VW en su lugar.  Foto Raúl Estévez.



Motor VW. Se aprecia el sistema de bujías por magneto.  Foto Raúl Estévez.



Ventilador de refrigeración del Motor VW, el cual es enfriado por aire.  Foto Raúl Estévez,

Al igual que con su avión, fabricó las hélices en madera. No quiso incorporar hélices de otro helicóptero, las cuales le fueron ofrecidas por un oficial de la fuerza aérea que lo visitó, argumentando Don Vicente que después iban a decir que su helicóptero había volado por las palas de fabrica que le dieron. Todo lo hacía por ensayo y error. Al final, se cansó, en especial por la ineficiencia misma de las hélices.  En cuanto al reconocimiento a su trabajo, esperaba se los dieran en vida, afirmando que “después cuando me muera me van a dar los reconocimientos ya pa’ qué“.

Rotor principal original, de paso fijo, basculante, más acorde para un autogiro que para un helicóptero. Foto Raúl Estévez.


Rotor principal final, de paso variable, para colectivo (ascenso-descenso). No se evidencia paso cíclico (desplazamientos horizontales adelante-atrás e izquierda-derecha).


Engranaje de transmisión a 90º para el eje de transmisión del rotor de cola (sistema anti-torque).


Engranaje de toma de potencia al motor.


Rotor de cola. Se aprecia mecanismo de control de paso para guiñada.


Rotor de cola, girado para más detalle.

Para el año 1994, estaban involucrados en el proyecto un grupo de estudiantes de La Universidad del Zulia, hecho que fue reseñado en el mes de Abril de ese año en el diario marabino Panorama. Se mencionaba un proyecto para trasladar la aeronave, y realizar vuelos en el antiguo aeropuerto de Grano de Oro (Instalaciones de LUZ), y el inicio de los estudios para apoyar el desarrollo de esta industria, pero desafortunadamente esto finalmente no se concretó.

Vicente Zambrano, con estudiantes de la Universidad del Zulia, en Abril de 1994.


Estudiantes de la Universidad del Zulia con Vicente Zambrano, en Abril de 1994.


El ‘Simón Bolívar’ fuera del taller, posiblemente en preparación para pruebas.

Ya avanzado de edad, Don José Vicente Zambrano abandona la continuidad de sus proyectos aeronáuticos, y usa sus habilidades para fabricar un Arpa Llanera y dedicarse a ejecutarla en su casa y en fiestas, a modo de retiro. Mas según su viuda, no había día que no prendiese el aparato. Lo encendió por última vez unos tres días antes de su fallecimiento.

El Soñador, José Vicente Zambrano, dentro de su helicóptero, ‘Made in the Hato’.


Ya longevo, José Vicente Zambrano, junto a su helicóptero, ‘Made in the Hato’.

En palabras de Darío Silva, “Valga esta (reseña) para el reconocimiento de un hombre que no se contentó con solo Soñar, y plasmar en realidades su ciencia.”

El Joven, José Vicente Zambrano, junto a su helicóptero, ‘Made in the Hato’.


Firma del ‘Simón Bolívar’, en el taller donde fue fabricado.


Estado actual del ‘Simón Bolívar’, en el taller donde fue fabricado. 

 

Independencia Tecnológica - Primer Avión y Helicóptero Venezolano

Link del Video ‘Independencia Tecnológica – Primer Avión y Helicóptero Venezolano’ en Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=rr7MocDSCW0

Alejandro Irausquín

Ing. Aeronáutico, IUPFAN 1991
Miembro de LAAHS
www.facebook.com/alejandro.irausquin
alejandro.irausquin@gmail.com
www.twitter.com/airausquin

Mi agradecimiento a los Srs. Darío Silva y Fabián Capecchi por las fotos e información suministradas, y a los Srs. Daniel Osorio y Raúl Estévez por la dirección y guion, y fotografía del documental sobre Vicente Zambrano, y su autorización para usar fotogramas del mismo en este artículo.

Enlaces:
https://www.youtube.com/watch?v=rr7MocDSCW0 Independencia Tecnológica – Primer Avión y Helicóptero Venezolano
http://www.mcti.gob.ve/Noticias/16163 ‘Reconocimiento Posmortem entrega MCTI a Don Vicente Zambrano’
http://www.kompress.fr/images/stories/pdf/en/ Manuales de Construcción, Piloto y Mantenimiento Kompress CH-7 Charlie

Fuentes:
– Grupo Facebook ‘Aviación Venezolana en Retrospectiva’

http://www.aviacioncivil.com.ve/el-primer-helicoptero-autoctono-de-venezuela-el-simon-bolivar-de-vicente-zambrano

Boconó I

El Primer Avión Autóctono de Venezuela – El ‘Boconó I’ de José Vicente Zambrano

Hasta 1934, tres venezolanos habrían intentado tomar los aires de Venezuela en aviones de construcción propia: Manuel Anzola intentó construir un Bleriot XI de diseño francés en Carora en 1917, más no lo terminó; Arturo Iribarren Arrivillaga, concluyó un biplano muy probablemente de diseño propio similar a un Curtiss Jenny en Barquisimeto en 1920 (era Ing. Aeronáutico, el 1ero de Venezuela), pero solo se tiene una referencia no concluyente de que haya volado; y Francisco Banchs Arquer, construyó un HM.8 ‘Avionette’ también de diseño francés en Caracas, con el que en 1934 se logró hacer 2 vuelos en Maracay, tras el cual el avión le fue decomisado por las autoridades. Todos estos emprendimientos fueron frustrados  por el gobierno de Juan Vicente Gómez. Tras la muerte de Gómez, en 1936 se logró la apertura a la aviación civil, y los primeros aviones civiles registrados y/o operados en Venezuela, fueron aviones manufacturados en países del extranjero, en particular Francia y EUA, situación que se prolongó hasta 1985 (con el vuelo del YV-08X), habiendo una notable y muy ignorada excepción, que de no haber volado el de Iribarren, sería el 1er avión autóctono de Venezuela.

En 1940 y 1965, José Vicente Zambrano, un mecánico y tecnólogo popular autodidacta (sin estudios formales de mecánica o tecnología), campesino de la montaña de Boconó, Edo. Trujillo, Venezuela, realizó pruebas de un avión de su diseño y manufactura, el cual según el registro escrito por su compadre Emiro A. Cáceres el 8 de Diciciembre de 1965, voló exitosamente en 1965. No conforme con ello, luego del avión decidió iniciar la construcción de un helicóptero.

Vicente Zambrano y el ‘Boconó I’ en el Museo Aeronáutico de la FAV en Maracay. 8 de Diciembre de 1966. 

Don Vicente Zambrano era un tecnólogo nato. Para construir sus desarrollos utilizaba herramientas construidas por él mismo en su taller. Se decía que “lo que no hace Don Vicente no lo hace más nadie”. En la pared de entrada de su taller estaba pintado un aviso que decía “Aquí no se arreglan carros particulares”. Y cuando aceptaba hacer una reparación de algo, exigía al dueño que se quedase allí a observar y aprender, pues no le iba a explicar de nuevo como arreglarlo. Otra de sus frases era “No pregunte porque no hay respuesta”. Conocí sus logros hace 2 años gracias a unas pocos fotografías publicadas en un grupo de discusión sobre historia de la aviación venezolana, y mientras indagábamos más, surgió la información de un documental del año 2013 sobre sus desarrollos, de la serie “Independencia Tecnológica”, la cual permitió ampliar significativamente la información al respecto de ambos proyectos, principalmente gracias al documento “Breve historia del avión monoplano diseñado y construido por el Boconés José Vicente Zambrano P.” de Emiro Cáceres, quien colaboró en la construcción y pruebas del aparato; y los relatos del Físico Raúl Estévez, quien con frecuencia visitó el taller de Zambrano en los años 70s.

Torno fabricado por Vicente Zambrano a partir de componentes individuales.


Componentes individuales para hacer el Torno fabricado por Vicente Zambrano

La meta de Vicente Zambrano de hacer un avión surgió de ver el primer avión que sobrevoló Boconó. No se mencionan que otras posibles fuentes de inspiración usó para su proyecto (libros, revistas, etc.) Su viuda, Doña Rosa Amparo Valladares relata que obsesionado con la idea del avión en las madrugadas soñaba con sus ideas y se levantaba, con lápiz y papel en mano a estudiarlas y ejecutarlas

 

 Vistas del ‘Boconó I’. Imagen de la envergadura del ala: Mario Román y Sergio Besembel.

Para la versión inicial del avión, como motor uso un motor de motocicleta Indian. No se describe como hizo el fuselaje. La hélice la desarrolló haciendo modelos de cartón. La hélice definitiva la talló en madera usando un ‘machete’ como herramienta. Para 1940 ya estaba el aparato listo para hacer pruebas, por lo que lo lleva desarmado a una sabana en el caserío ‘Los Pantanos’ con la ayuda de sus hermanos Porfirio y Hernán, lugar donde luego se construiría el aeropuerto de Boconó. Para nivelar el terreno, usó un vehículo rustico de su propiedad al que le instaló una cuchilla para tal efecto. Una vez preparado el terreno y armado el avión, enciende el motor y comienza las pruebas de carreteo, pero debido al accidentado terreno no logra ganar velocidad. Al final el avión levantó la cola inclinándose peligrosamente hacia adelante rompiendo la hélice y desarmándose parte de la estructura.

José Vicente Zambrano, Foto Raúl Estévez.


 Vistas del ‘Boconó I’. Imagen del Motor: Mario Román y Sergio Besembel.

Vicente Zambrano abandona por mucho tiempo el proyecto del avión, hasta que en 1962 adquiere un motor de un Volkswagen año 1948 (cuyo uso en aviación experimental era ya común) y lo modifica colocando rodamientos de bolas en vez de los cojinetes, elimina el sistema eléctrico Delco y le adapta los magnetos de un Tractor Allis Chalmers, todo esto para hacer el motor más ligero. Para su nueva versión del avión hace el fuselaje de tubo de acero galvanizado “de los que sirven para conducir agua” y niples. Para doblar los tubos hizo una maquina hidráulica, que contaba también con un compresor y un caucho. Los amortiguadores eran de hoja de resorte de automóvil. El entelado de la aeronave se hizo con tela de satén rígido pintado. Como parabrisas, usó unos plásticos, que de acuerdo a las fotos parecen ser de la lona de techo de un vehículo Jeep descapotable. Para determinar el centro de gravedad, cuelga el aparato de un techo.

Vistas del ‘Boconó I’. Imagen diversos planos: Mario Román y Sergio Besembel.

 

Modelo virtual del ‘Boconó I’. Imagen 3D: Mario Román y Sergio Besembel.

Zambrano prueba esta nueva versión del aparato en el ahora aeropuerto ‘Rómulo Gallegos’ de Boconó. Logra despegar y darle una vuelta a Boconó. Se asusta mucho al verse en el aire, por lo que “decide perder altura y resignarse a lo que venga”, chocando finalmente contra un árbol, sin sufrir heridas, otras que unos leves rasguños. A este siguieron varios intentos. Satisfecho con haber logrado el sueño de su vida, que era “hacer una máquina que volara”, cambia de objetivo y decide fabricar otro tipo de aeronave, la cual Zambrano consideraba ¡más segura!: un helicóptero.

Modelo virtual del ‘Boconó I’. Imagen 3D: Mario Román y Sergio Besembel.

 

Modelo virtual del ‘Boconó I’. Imagen 3D: Mario Román y Sergio Besembel.


Modelo virtual del ‘Boconó I’. Imagen 3D: Mario Román y Sergio Besembel.


 Modelo virtual del ‘Boconó I’. Imagen 3D: Mario Román y Sergio Besembel.

 

El ‘Boconó I’ frente a los hangares del Museo Aeronáutico de la FAV.


Partes de El ‘Boconó I’ en los hangares del Museo Aeronáutico de la FAV.

El 8 de Diciembre de 1966, Vicente Zambrano dona su avión al Museo Aeronáutico de la Fuerza Aérea Venezolana, un evento el cual quedó registrado en fotografías y documentos en posesión hoy día de su viuda. Para nuestro asombro, conocimos que en una inexplicable decisión del curador del museo y de su director, el avión fue descartado de la exhibición y literalmente arrojado a la basura, destino que también sufrieron varios otros ejemplares del museo no ligados a la historia de la aviación militar. Visité el Museo por primera vez en 1975, y a pesar de mi corta edad para la época, tengo amplios recuerdos de aquella visita, más no recuerdo en lo absoluto una aeronave similar al avión de Zambrano, el ‘Boconó I’. Una foto del avión en el Museo Aeronáutico adorna la casa de Doña Rosa, como recuerdo de aquellos eventos, y del ya fallecido Don Vicente Zambrano. Los reconocimientos que recibió fueron solo póstumos. A pesar de algunas pruebas de despegue y flotación a baja altura, su helicóptero no funcionó.

 

Documento de agradecimiento otorgado por el Museo Aeronáutico de la FAV, fechado 8 de Diciembre de 1966.


Documento de agradecimiento otorgado por el Museo Aeronáutico de la FAV, fechado 8 de Diciembre de 1966.


Vicente Zambrano con la foto de su avión en el Museo Aeronáutico de la FAV. Foto Raúl Estévez.


“Breve historia del avión monoplano diseñado y construido por el Boconés José Vicente Zambrano P.” de Emiro Cáceres.


“Breve historia del avión monoplano diseñado y construido por el Boconés José Vicente Zambrano P.” de Emiro Cáceres.


Reportaje de un diario de Valera del Domingo 9 de Julio de 1989.

En el documental de ‘Independencia Tecnológica’, Estévez concluye: “muy pocos ingenieros de estos se propondrían hacer un avión, y sin embargo se pudo. Un campesino lo demostró”, y: “con los recursos que tiene un ingeniero en una universidad tendría que poder hacer una cosa tan importante como esa”. No sería hasta principios de la década de los 80s que un grupo de estudiantes de Ingeniería Aeronáutica del IUPFAN harían lo expresado hoy día por Estévez, en la forma de una aeronave ultraligera. Luego de ello, se han registrado y operado unas 25 aeronaves de categoría ‘Experimental‘ (matricula ‘X‘) construidas en el país. Más el avión de Vicente Zambrano, mantiene el título del único avión autóctono Venezolano fabricado y volado.

Raúl Estévez, Físico quien relato los hechos porque con frecuencia visitaba el taller

Independencia Tecnológica - Primer Avión y Helicóptero Venezolano

Link del Video ‘Independencia Tecnológica – Primer Avión y Helicóptero Venezolano’  en Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=rr7MocDSCW0

  


Dibujo de 3 vistas del Boconó I, cortesía de Renny Lopez.

Corte esquemático figurado del Boconó I, cortesía de Renny Lopez.

Alejandro Irausquín

Ing. Aeronáutico, IUPFAN 1991
Miembro de LAAHS
www.facebook.com/alejandro.irausquin
alejandro.irausquin@gmail.com
www.twitter.com/airausquin

Mi agradecimiento a los Srs. Darío Silva y Fabián Capecchi por las fotos e información suministradas, y a los Srs. Daniel Osorio, Raúl Estévez, y a Mario Román y Sergio Besembel, por la dirección y guión, fotografía y modelado 3D respectivamente del documental sobre Vicente Zambrano, y su autorización para usar fotogramas del mismo en este artículo.

Enlaces:
https://www.youtube.com/watch?v=rr7MocDSCW0 Independencia Tecnológica – Primer Avión y Helicóptero Venezolano
http://www.mcti.gob.ve/Noticias/16163 ‘Reconocimiento Posmortem entrega MCTI a Don Vicente Zambrano’

Fuentes:
– Grupo Facebook ‘Aviación Venezolana en Retrospectiva’

http://www.aviacioncivil.com.ve/el-primer-avion-autoctono-de-venezuela-el-bocono-de-vicente-zambrano


Zambrano, Vicente

Vicente Zambrano, el campesino trujillano que creó el primer avión Venezolano

Mecánico popular, autodidacta, hombre de tierra que nació en el Jardín de Venezuela. Zambrano no necesitó estudios aeronáuticos para lograr una hazaña inimaginable: Volar el primer avión con sello criollo por los cielos trujillanos.

Los habitantes de Boconó no caían del asombro y la alegría cuando un ave de hierro paseaba los cielos del Jardín de Venezuela por vez primera. Entre ellos se encontraba Vicente Zambrano, quien desde ese momento sintió un soplo que lo motivó a decir “Yo soy uno de los que debe crear un avión de esos, y mañana empiezo a hacer ese avión”.

Así dijo su viuda Rosa Amparo Valladares en un documental de ConCiencia TV años atrás. Los documentalistas intentaban descifrar la vida y la obra del trujillano que tiempo después vería su sueño cristalizado como protagonista de una hazaña épica en su momento. Y en aquel Boconó de finales de los años treinta era común escuchar “Lo que no arregla Don Vicente no lo arregla nadie”, así se refiere su viuda y afirma la cronista oficial de Boconó Lourdes Dubuc de Isea al refrán que iba de montaña en montaña en aquel territorio andino. Era cuestión de tiempo para que la historia le diera la razón a la imaginación de Zambrano.

Haciendo posible lo imposible

La meta de Vicente Zambrano de hacer un avión surgió de ver el primer avión que sobrevoló Boconó. No se mencionan que otras posibles fuentes de inspiración usó para su proyecto (libros, revistas, etc). Su viuda, Doña Rosa Amparo Valladares relata que obsesionado con la idea del avión en las madrugadas soñaba con sus ideas y se levantaba, con lápiz y papel en mano a estudiarlas y ejecutarlas.

Doña Rosa Amparo Valladares, viuda de José Vicente Zambrano

Junto a sus amigos y compadres, aquellos que lo acompañaban incluso en las parrandas nocturnas, Vicente Zambrano comenzó a idear los planos y las ideas generales para lograr que el aparato pudiera volar. 

 “El soñaba con eso, se paraba en la madrugada y tenía papeles donde anotaba todo. (Vicente Zambrano) decía que en sueños una persona le daba los datos para que construyera el avión” afirma Valladares, la última Rosa que lo acompañó hasta su muerte. La que fuera su esposa recuerda “Él quería mucho la tela de satén rígida porque decía que con esa fue que le dio resultado”. 

La cronista Dubuc de Isea basada en el libro artesanal “Breve historia del avión monoplano diseñado y construido por el Boconés José Vicente Zambrano P.” de Emiro Cáceres, compadre y único testigo del inventor popular dijo: “Inicia en su taller el fantástico proyecto hasta que va formando toda la estructura de su anhelada avión”.

En el documental el físico Raúl Estevez recuerda que en el taller del trujillano había un aviso muy particular donde se alertaba que no se arreglaban carros. “Era como para ahuyentar a la gente. Tenía en el taller un montón de máquinas, él las iba fabricando conforme las iba necesitando” dijo. 

Madera, cuchillos y machetes fueron creando las hélices, no fue una ni dos, fueron miles de pruebas para dar con la estructura perfecta, tanto así que según Estevez, Zambrano le dijo que cuando cortaba la leña para cocinar le salían hélices”.  

Foto: aviacióncivil.com.ve

Un fracaso le da un nuevo impulso

En 1940 junto a sus hermanos Porfirio y Hernan Zambrano y varios de sus amigos llevan la primera prueba al caserío Los Pantanos, lugar donde años más tarde se construiría el aeropuerto de Boconó, para sobrevolar la aeronave artesanal.

En su primer intento el accidentado terreno levanta el avión por la cola peligrosamente chocando contra el piso y desarmándose parte del aeroplano.

“Él venía muy descontento, sus amigos le dijeron que abandonara el proyecto y él dijo que no lo iba a abandonar” dijo en el documental Rosa Valladares.

Zambrano decide aplazar la idea de sobrevolar los cielos por un largo tiempo para encargarse de mantener a su familia. Pasarían los años sin lograr el objetivo que incluso golpeaba en las noches de sueño en aquellas montañas andinas.

El momento definitivo y sus preparativos


aviacióncivil.com.ve

Transcurrieron 22 años para que Vicente Zambrano comenzara a trabajar de nuevo en el proyecto. 

La página de la Aviación Civil nos dice que el trujillano adquiere un motor de un Volkswagen año 1948 (cuyo uso en aviación experimental era ya común) y lo modifica colocando rodamientos de bolas en vez de los cojinetes, elimina el sistema eléctrico Delco y le adapta los magnetos de un Tractor Allis Chalmers, todo esto para hacer el motor más ligero. 

Para su nueva versión del avión hace el fuselaje de tubo de acero galvanizado “de los que sirven para conducir agua” y niples. Para doblar los tubos hizo una maquina hidráulica, que contaba también con un compresor y un caucho. Los amortiguadores eran de hoja de resorte de automóvil. 

El entelado de la aeronave se hizo con tela de satén rígido pintado. Como parabrisas, usó unos plásticos, que de acuerdo a las fotos parecen ser de la lona de techo de un vehículo Jeep descapotable. Para determinar el centro de gravedad, cuelga el aparato de un techo.

Surcar los cielos del Jardín de Venezuela

En el mismo sitio en el que no pudo décadas atrás lograr la hazaña, hizo su segundo intento. Zambrano encendió el aeroplano y comenzó el despegue. Nos dice el físico Estevez: “le despegó y logró darle una vuelta a Boconó. Dice que se asustó muchísimo cuando se vio en el aire y bajó un poco aterrado”.

aviacióncivil.com.ve


Resignado, Vicente Zambrano decidió hacer el necesario aterrizaje forzoso y chocó contra un árbol, sólo fueron algunos rasguños que eran minúsculos ante la proeza aeronáutica que había gestado.

“Ese era el sueño de su vida, hacer una máquina que volara” afirmó Lourdes Dubuc de Isea.

El ocho de diciembre de 1966 Vicente Zambrano viaja a Maracay para donar al museo aeronáutico de la Fuerza Aérea Venezolana el bautizado Boconó I. Lamentablemente hasta la fecha no se conoce el paradero del aeroplano que hizo historia en la aviación civil venezolana. Sin embargo, existe un documento que avala el ingreso del avión y fotografías del momento.

El trujillano intentó luego volar un helicóptero hecho por él mismo, sin embargo desistió de su intento. Relata su viuda que le dijo que no quería seguir con ese proyecto “Hizo un arpa y amanecía cantado”.

Reconocimientos después de su muerte 

Fuente: Ministerio del poder popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología

En vida recibió reconocimientos por su parte de la Aviación Venezolana en 1966, del Ministerio del Trabajo “Orden al Mérito en el Trabajo en su Primera Clase 1984” el premio “Luis Zambrano” a la inventiva Tecnológica 1992, de la Fundación La Salle y del Instituto de Universitario de Tecnología Agropecuaria de Boconó 1994, entre otros.

El Ministerio de Ciencias y Tecnología e Innovación entregó en 2012 un reconocimiento Post-Morten a Don Vicente Zambrano. 

Su esposa recuerda “A él no le gustaban los reconocimientos después de muerto ¡Ya pá qué?”

Y también “Él fue a probar el avión en el aeropuerto Rómulo Gallegos, que debería tener el nombre de él pero antes todo era por palanca”. Una afirmación que sin dudas está basada en un hecho meritorio que debe ser tomado en cuenta.

http://www.trujillodigital24.com.ve/2016/10/quien-fue-vicente-zambrano-el-campesino.html

Entradas populares